Una casa familiar, papeles incompletos y la sensación de no poder avanzar

Vendieron su vivienda en Vilanova i la Geltrú tras regularizarla con Pimpampis
Cuando Isabel y Tomás decidieron vender su casa, no imaginaban que la parte más complicada no iba a ser encontrar comprador, sino resolver un problema legal oculto desde hacía años.
La vivienda había pertenecido a su familia durante décadas. A simple vista estaba en buen estado, bien ubicada y lista para entrar a vivir. Pero a nivel legal, las cosas no estaban tan claras. Dos plantas de la casa no aparecían en la escritura. El registro estaba incompleto y, por tanto, cualquier operación de venta se volvía casi imposible.
“No teníamos ni idea de que faltaba documentación. Y cuando nos lo dijeron, sentimos un bloqueo enorme. ¿Qué hacíamos ahora?”
Durante meses intentaron informarse por su cuenta, hablaron con varios agentes y consultaron a conocidos, pero nadie les daba respuestas claras. Mientras tanto, las visitas no se concretaban y la frustración iba en aumento.
“Nos sentíamos atrapados. Teníamos la casa, teníamos ganas de vender… pero legalmente, era como si estuviéramos en pausa.”
Fue entonces cuando conocieron a Pimpampis. Desde la primera reunión, notaron algo distinto. No solo se limitaron a hablar de precios o anuncios, sino que se centraron en entender la situación y ofrecer soluciones concretas.
“Nos dijeron: tranquilos, esto tiene arreglo. Y se pusieron manos a la obra.”
El equipo técnico y jurídico de Pimpampis se encargó de todo el proceso de regularización: recopilaron documentación, gestionaron mediciones, coordinaron con notaría y registro… Y lo más importante: lo hicieron rápido, claro y sin dar rodeos.
“Lo que creíamos que sería un calvario legal, se resolvió en pocas semanas. No solo nos quitaron un peso de encima: nos devolvieron la confianza.”
Una vez la casa estuvo correctamente escriturada, el resto fue rodado. Pimpampis activó el plan de venta, filtraron a los compradores adecuados y en poco tiempo ya había una oferta firme sobre la mesa.
“Vendimos en muy buenas condiciones, sin sentirnos presionados ni perdidos. Nos acompañaron hasta el final, explicándolo todo con claridad y cercanía.”
Hoy, Isabel y Tomás no solo están tranquilos por haber cerrado la venta. También sienten que aprendieron mucho del proceso y que haber confiado en un equipo profesional marcó la diferencia.
“Sin Pimpampis no lo habríamos logrado. No es solo vender una casa: es hacerlo bien, incluso cuando las cosas se complican.”