Una parcela mal registrada, hipotecas imposibles y una venta que parecía estancada

Carlos y Maribel vendieron su casa familiar tras unificar legalmente una finca dividida
Carlos y Maribel llevaban tiempo planteándose vender la casa familiar. Estaba situada en una parcela amplia, con espacio de sobra, buen acceso y muchas posibilidades. En su cabeza, la operación sería fácil: una propiedad atractiva, una buena ubicación y, aparentemente, ningún obstáculo a la vista.
“Pensábamos que al tener una casa lista para entrar a vivir y una parcela grande, la venta iba a ser rápida.”
Pero pronto empezaron los problemas. Cada vez que un comprador se interesaba por la vivienda, llegaba el mismo punto de bloqueo: la finca, según el registro, no era una sola propiedad, sino cuatro. Una división antigua que nunca se había regularizado. Y eso suponía una complicación enorme para cualquier comprador que quisiera solicitar una hipoteca.
“Todo el mundo nos decía que sí, que les gustaba… pero luego no podían financiarla. El banco no aceptaba la situación registral.”
Frustrados y sin saber cómo resolverlo, comenzaron a buscar ayuda. Fue gracias a la recomendación de un amigo que conocieron a Pimpampis, y todo cambió.
“Desde la primera llamada nos dieron tranquilidad. Entendieron el problema y nos explicaron con mucha claridad qué hacer.”
El equipo legal de Pimpampis les propuso una solución clara: hacer una agrupación de fincas para convertir aquellas cuatro inscripciones separadas en una sola propiedad unificada y correctamente registrada. Ellos se encargaron de absolutamente todo: coordinaron con el notario, gestionaron los trámites en Catastro y Registro, e incluso facilitaron la documentación necesaria para futuras hipotecas.
“Lo que para nosotros era un lío sin salida, para ellos era una situación que sabían cómo manejar. Se notaba que lo habían hecho muchas veces.”
En pocas semanas, la finca quedó regularizada y todo listo para volver a comercializarla. Esta vez, las visitas iban acompañadas de una posibilidad real de compra. Y en menos de lo que esperaban, encontraron al comprador adecuado.
“Poder vender con garantías y sin tener que justificar nada raro fue un alivio enorme. Además, el proceso fue rápido, profesional y sin estrés.”
Hoy, Carlos y Maribel no solo están satisfechos con la venta, sino también con la experiencia en sí. Descubrieron que contar con un equipo especializado puede marcar la diferencia, sobre todo cuando aparecen obstáculos que uno no espera.
“Sin Pimpampis habríamos perdido mucho tiempo. Nos guiaron, lo resolvieron y lo hicieron todo fácil. Los recomendaríamos sin dudar.”